La Cuenca de Valle de Bravo-Amanalco cuenta 25 000 hectáreas forestales en tierras tributarias a la presa Miguel Alemán. Esta cuenca y la presa en la parte baja proveen al sistema Cutzamala con un promedio de 6 m 3 /s de agua para su consumo en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México. La pérdida de capital natural pone en riesgo la capacidad de la región para proveer producir de agua, al tiempo que reduce otros servicios ambientales: paisaje, fijación de carbono y albergue de biodiversidad.

En el FPCVB consideramos que el establecimiento de un mecanismo de pago por servicios ambientales, en el cual los beneficiarios del agua generada en la zona paguen un monto para conservar los bosques y donde los dueños de los mismos reciban una retribución por las acciones de saneamiento, reforestación, y el cuidado del suelo y el agua, es la mejor opción para asegurar la permanencia de las condiciones hidroforestales.

El establecimiento de este tipo de mecanismos es relativamente nuevo a nivel mundial, y en México tiene menos de nueve años, destacando los casos de Costa Rica y La Paz, Bolivia, en el extranjero, y de Coatepec y Saltillo, en México. A nivel nacional, la Comisión Nacional Forestal cuenta con un programa de Pago por Servicios Ambientales de convocatoria abierta anual.

Hemos trabajado con los ejidos y comunidades de Amanalco y Valle de Bravo para ayudarlos en los trámites para ingresar a los Programas Nacionales de Pago por Servicios Ambientales de la CONAFOR. A la fecha, ya existen cerca de 700 hectáreas bajo estos esquemas.

Hemos participado en reuniones sobre el tema y logrado que Valle de Bravo sea contemplado como una de las 8 zonas a nivel nacional que recibirán financiamiento de Naciones Unidas y el Banco Mundial para desarrollar mecanismos locales de PSAH.

A mediano plazo el mecanismo contempla el cobro a todos los usuarios del agua aquí generada, incluyendo los usuarios de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Con tan sólo $5 al año por cada uno de los usuarios del agua que se generan en esta cuenca, se podría asegurar la permanencia de 10 000 hectáreas consideradas como prioritarias en el POET de la región y con ello asegurar la provisión del líquido. Para ello trabajamos junto con el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sustentable en el desarrollo de este tipo de mecanismo.

El cuidado y conservación de la Cuenca requiere de la participación de todos. Apoya al FPCVB.

   
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